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Memoria de Granada

Antonio Jiménez Millán

Javier Benítez·17 de mayo de 2025
Antonio Jiménez Millán

Por pasos·Leer seguido

1. Introducción2. UN POEMA ÚLTIMO DE ANTONIO JIMÉNEZ MILLÁN, Francisco Díaz de Castro3. MELANCOLÍA, Salvador Fajardo Contreras4. EL AUSENTE QUE NUNCA TERMINÓ DE MARCHARSE, Teresa Gómez5. MEMORIA DEL AGUA, Obdulio Jiménez6. 31-XII-2024, Antonio Jiménez Millán7. SI MUEREN LOS AMIGOS, Aurora Luque8. AHORA MÁS QUE NUNCA TE RECUERDO, Ángeles Mora9. RESEÑA DE NOTTE A PARIGI, Gracia Morales10. UNA CITA FELIZ, José Carlos Rosales11. ANTONIO JIMÉNEZ MILLÁN, Pere Rovira12. ROSAS DE NEÓN, Álvaro Salvador13. LAS PALABRAS TIENEN ROSTROS, Lorenzo Saval14. IMÁGENES PARA UN LECTOR DE POEMAS, Gerardo Venteo15. SEVERO, MA NON TROPPO, Juan Vida16. COLOFÓN

En sus últimas semanas en el hospital, Antonio compartió conmigo y con algún otro de sus amigos íntimos varios poemas que se había puesto a escribir durante su internamiento. Hablábamos casi todos los días y, entre otras cosas, íbamos comentando, como siempre, los detalles de cada uno de los poemas que iba pasando a limpio en un cuaderno y me enviaba en una foto tomada con el móvil. 

Uno de esos días recordábamos cómo, ocho años atrás, la escritura de los poemas que luego compondrían la sección «Rehabilitación» de su libro Biología, historia (2018), había supuesto un ejercicio de distanciamiento de la enfermedad recién diagnosticada y también una forma de reflexión sobre el deterioro y de afirmación de la vida pese a todo. Lo dice el último poema de esa sección, «Contraluz», dedicado a Olga, su mujer: «puede que esa sensación/ tenga mucho de huida hacia adelante,/ pero no importa./ Me llega una luz cálida:/ hoy sólo quiero celebrar la vida».

Mucho de huida hacia adelante tienen los ocho poemas pasados a limpio en su cuaderno, si bien se manifiesta una nota de mayor dramatismo, una mezcla de humor oscuro −como se puede percibir en el soneto en torno a la Nochevieja titulado «31-XII-2024»− y, sobre todo, de voluntad de resistencia frente a lo inevitable que se intuye cada vez más cercano, tal como puede verse en otros como «Caída» (27-XII-2024) o en este «Vida imposible» (5-I-2025) que publico ahora. 

Seguramente en los poemas se destilaba algo de lo que entonces sentía Antonio en sus adentros, aunque lo que me impresionaba más durante esos días últimos y lo que me ha quedado más fijo en el recuerdo era su convincente entereza, su poco interés en dar vueltas en la conversación a lo que le estaba pasando. En algunos momentos Antonio expresaba su desánimo y hasta el miedo, pero sobre todo la esperanza de una mejoría que en cualquier caso sabía precaria y también las ganas de seguir escribiendo sus poemas nuevos, entre ellos un homenaje de amistad en el poema «Delta» (14-I-2025) dedicado «a Pere [Rovira] y a Celina [Alegre]».  

Creo que ese impulso literario que le «entró» en las últimas semanas, como él mismo me decía, significaba ante todo un esfuerzo de resistencia frente a lo que veía cada vez más cerca; un sacarle punta a la mezcla de miedo, esperanza y convencimiento con que enfrentarse al día a día sin pensar demasiado en el final. No me parecía extraño, por eso, que recurriese en los poemas a algunas de las ingeniosidades de Man Ray o al Tarot inventado por los surrealistas en 1940 para hablar de transfusiones de sangre o de arcanas predicciones. 

Más clara y directa es, con todo, la expresión de balance definitivo que tiene el poema «Vida invisible», como puede verse más abajo. Y pienso que en la línea de esa actitud de balance se desarrolla mucha de la poesía de Antonio en sus últimos libros desde Inventario del desorden (2003), hasta Noche en París (2022), en esa necesidad de poner en claro, directa o indirectamente, los rasgos borrosos de la identidad, la seguridad de los finales, sin velos y sin engaños. También la aceptación, como «cuestión de biología», del deterioro y de la muerte: «No había que tomarse tan en serio la vida./ Y a uno mismo tampoco», como dijo en «Tan de repente. (Homenaje a Miguel Hernández)».

De entre los poemas que escribió Antonio en sus últimos días escojo el titulado «Vida invisible», uno de los mejores. Como en tantos poemas suyos, en este la descripción exterior cobra un valor simbólico al identificar los detalles de lo que el hablante percibe desde la ventana de la habitación, un faro al atardecer, con la memoria infiel de un tiempo pasado y «abolido». La sencilla descripción de una tormenta que se aleja sobre el mar con la que comienza el poema sirve de contexto metafórico a la renovada definición moral que sigue, con una rotunda y desnuda claridad: «Nunca busqué certezas,/ sí una clara conciencia de los límites». Aceptación estoica, finalmente, despedida sin lamento ni queja y afirmación de una dignidad personal que se abre a una consideración absoluta del final −«Inútil lamentarse/ […] / mejor irse en silencio»− para culminar en la gran metáfora del mar como la muerte, pero sin ninguna teatralidad, tan sólo como una sutil percepción de lo inminente, sin nostalgia ni trascendencia, que culmina en una emocionante imagen sensorial: «débil ruido del agua en un aljibe». 

Este es el poema:

VIDA INVISIBLE

Nadie cruza la calle
esta noche de lluvia inesperada
y ráfagas de luz en los cristales.
Se aleja la tormenta sobre el mar,
el resplandor se pierde en la distancia
como un faro que existe 
tan solo en la memoria
de aquel tiempo abolido.
Nunca busqué certezas,
sí una clara conciencia de los límites.
Inútil lamentarse
del estrago del tiempo y la vejez
−inhóspita, sí, ya se sabe−,
mejor irse en silencio,
sin dramas ni delirios impostados.
La vida es ya invisible a cierta edad.
No ejerce la nostalgia su dominio
con el rastro de noches excesivas:
será el presentimiento de otro mar,
débil ruido del agua en un aljibe.

(5-I-2025)
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Revista Olvidos de Granada

[Pasos

  1. 1.Introducción
  2. 2.UN POEMA ÚLTIMO DE ANTONIO JIMÉNEZ MILLÁN, Francisco Díaz de Castro
  3. 3.MELANCOLÍA, Salvador Fajardo Contreras
  4. 4.EL AUSENTE QUE NUNCA TERMINÓ DE MARCHARSE, Teresa Gómez
  5. 5.MEMORIA DEL AGUA, Obdulio Jiménez
  6. 6.31-XII-2024, Antonio Jiménez Millán
  7. 7.SI MUEREN LOS AMIGOS, Aurora Luque
  8. 8.AHORA MÁS QUE NUNCA TE RECUERDO, Ángeles Mora
  9. 9.RESEÑA DE NOTTE A PARIGI, Gracia Morales
  10. 10.UNA CITA FELIZ, José Carlos Rosales
  11. 11.ANTONIO JIMÉNEZ MILLÁN, Pere Rovira
  12. 12.ROSAS DE NEÓN, Álvaro Salvador
  13. 13.LAS PALABRAS TIENEN ROSTROS, Lorenzo Saval
  14. 14.IMÁGENES PARA UN LECTOR DE POEMAS, Gerardo Venteo
  15. 15.SEVERO, MA NON TROPPO, Juan Vida
  16. 16.COLOFÓN

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