Por solidaridad con nosotros mismos

Por pasos·Leer seguido
Glosa a las palabras de Mariano Maresca de la presentación del libro “Granada Tango”
En 1982 se presentó el libro “Granada Tango” en el salón de Plenos del Ayuntamiento de Granada con un texto de Mariano Maresca, leído por él mismo. Eran tres folios que podrían considerarse un manifiesto de la cultura de Granada en esa rica e intensa vida cultural granadina de principios de la década de los ochenta. El libro “Granada Tango” podría considerarse, más que un libro, una referencia, un punto de inflexión de la cultura en Granada. Mariano iba un poco más allá cuando afirmó en su presentación: “Considero más que probable que esto que se presenta hoy no sea un libro”.
El libro tenía como subtítulo “Libro para bailar con las ciudades y en solidaridad con nosotros mismos”. Frase acuñada por el propio Mariano que hoy se podría considerar como una premonición, ¿acaso podríamos haber imaginado que 15 años después en Granada se iba a organizar una Cumbre Mundial del Tango con el lema: “Desde Granada el tango convoca ciudades”? Y fue así que Granada y nosotros bailamos con las ciudades y concebimos el tango como una manifestación de la evolución cultura urbana a lo largo del siglo XX y ese fue, justamente, el hilo conductor que marcó las acciones que se realizaron en y desde Granada vinculadas al género del tango. Los Festivales y Cumbres Mundiales tuvieron a La Tertulia como espacio fundacional y al “Libro Granada Tango” como fuente inspiradora.
El diseño del libro estuvo a cargo de Juan Vida: el libro era de color negro y tenía un troquel en forma de ventana que podría considerarse también como “esas mirillas que tienen los ataúdes y que permiten ver el rostro, maquillado por última vez”.
A través de la ventana se veía una pareja de baile, “como cuerpos derrotados y aún firmes de las criaturas que encuentran en el tango, una seña de identidad”.
El libro fue, durante casi un año, un libro vivo al que se iban agregando las páginas del espléndido ensayo de Juan Carlos Rodríguez, mientras Mariano escribía esas bases para un concurso de letras de tango donde participaron poetas como Javier Egea, Antonio Jiménez Millán, Claudio Sánchez Muros, Luis García Montero, Álvaro Salvador, Juan de Loxa, José Gutiérrez. Durante ese tiempo recibimos también las colaboraciones de Mario Benedetti, Julio Cortázar y Daniel Moyano y por ello se afirmaba en la introducción que el libro estaba “vivo” y, por eso, su publicación significó su muerte.
Han pasado 43 años de la presentación de Granada tango y ya la muerte no es sólo una metáfora para jugar con la vida sino que a Mariano Maresca, a Juan Carlos Rodriguez, a Javier Egea, a Juan de Loxa, a Claudio Sánchez Muros, a Mario Benedetti, a Julio Cortázar y a Daniel Moyano los alcanzó la misma muerte, la que es de verdad, la que anula todos los juegos y “el privilegio de la vida”. Todos ellos fueron un grupo de amigos, de poetas e intelectuales reconocidos, queridos y admirados que han dejado en alguna medida huérfana la cultura en Granada. Es cierto, también, que su influencia ha sido y es grande. Hoy se expresa en publicaciones, artículos conferencias que consolidan su necesario y justo recuerdo.
Mariano estaba cubierto por un manto agridulce de la esperanza: “aquí hay gente que vive y no es feliz…” decía o bien: “Deberá llegar un tiempo diferente, sin razones para el llanto y la queja”; y entre esas dos ideas nos decía: “Hoy, en el presente impuesto, solo es legítima la pasión por la verdad”. Mariano afirma que los tangos no mienten, ni aquellos tangos imprescindibles que cierran el libro ni los tangos de los poetas de Granada: “todos tienen el dedo puesto en el gatillo de la memoria, todos insisten en la dura verdad de que aún vivimos en la prehistoria del sueño libre”. Mariano fue uno de los imprescindibles de la cultura en Granada es decir que sin su presencia hoy la cultura en Granada sería “otra”