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Piezas y Procesos

Diario de abordo del espectáculo

Alfonso Salazar·
Diario de abordo del espectáculo

El presente trabajo es fruto de la observación entre los meses de marzo y julio 2020 de la evolución en el marco ejecutivo de las Artes Escénicas inmersas en una situación excepcional e inédita. Durante esos meses, profesionalmente, tuvimos la oportunidad de estar en primera línea de la producción cultural en tiempos de pandemia, observando los cambios que se produjeron en las organizaciones, las modificaciones de las normativas y las reacciones del público entre otros muchos aspectos.

Los productores culturales comenzamos en el mes de marzo 2020 a pensar en los nuevos escenarios en que podríamos encontrarnos. Todos los planes se habían caído. Nuestro sector, además, depende tanto del apoyo de la Administración como de la presencia en vivo de espectadores, de los ingresos de las ventas de entradas: un sector que difícilmente podía tomar forma online. Las actuaciones en directo en redes sociales de artistas y músicos eran solo un entretenimiento, necesario y solidario, pero no se trataba de un modelo de producción económico y explotable.

Ahora conocemos algo más, trazamos ese futuro inmediato conforme a la experiencia del pasado inmediato, paso a paso. Se trata de una cuestión, como se verá que tiene mucho que ver con el futuro y con el pasado, como si el presente no existiese, ese espacio temporal de la reflexión. En este artículo debe tenerse en cuenta que conocíamos lo que conocíamos, que ninguno de nosotros podía predecir el futuro, como tuvimos ocasión de escuchar en muchos oportunistas, lectores de futuro a toro pasado.

Este trabajo seguirá una estructura de diario y mostrará las preguntas (muchas sin respuesta) que nos hicimos desde la producción cultural. No se sostiene más que en la experiencia y en la opinión que pudimos deducir en el momento, no profundiza en cuestiones sanitarias, pues no es nuestro campo de acción, ni en asuntos legales y normativos, aunque fueron, son y serán, de suma importancia a la hora de condicionar el desarrollo de las producciones. El trabajo se cierra con unas conclusiones.

El entorno de trabajo de este artículo es la empresa Open Cultura Andaluza, con casi veinte y cuatro años de trayectoria cumplidos la pasada primavera y el ejemplo que seguiremos será, especialmente, el Festival de Música y Danza Granada, en cuya producción estábamos inmersos en el primer trimestre del año 2020, si bien, estábamos en marzo en plena ejecución de otro proyecto que se vio arrasado por la pandemia.

10 de marzo 2020. El pasado viernes 6 de marzo inauguramos TIFGranada [1] en su V edición: terminará el día 23. La primera suspensión proviene de una compañía italiana, procedente de Bolonia, que ha suspendido su asistencia a TIFGranada. Hemos buscado una alternativa contratando una compañía local. La situación en Italia parece empezar a descontrolarse.

11 de marzo 2020. Hemos seguido adelante con la programación de TIFGranada, con las actividades escolares que realizamos en días lectivos. El cierre de centros educativos en Madrid hace que algunos centros educativos de la ciudad hayan comunicado que no van a asistir a las funciones previstas y solicitan la devolución de las entradas. Esta semana tenemos previstas un total de 11 funciones entre el día 12 y el día 15. Hemos enviado un mensaje de tranquilidad a los centros educativos convocados y a las compañías (vienen desde Murcia, Navarra; la semana que viene les toca a Madrid y Aragón) que ya están en camino. También se lo hemos comunicado a la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Granada, con quienes mañana se inaugurarán las Terceras Jornadas Internacionales de Educación y Artes Escénicas (que, desde ayer, sin la compañía italiana, ya no son ‘internacionales’) y donde tenemos previsto que asistan más de 60 estudiantes, unos 25 voluntarios y más de una decena de profesionales del sector.

12 de marzo 2020. La situación es alarmante por momentos. No hay claridad en el mensaje que recibimos de las instituciones. Los teatros, que dependen en su mayoría del municipio, no nos han comunicado el cierre, pero la Asociación, en previsión de males mayores, ha optado por suspender. Las compañías de Murcia y Navarra ya estaban alojadas en los hoteles, los restaurantes concertados, y de hecho hemos llegado a hacer dos pases esta mañana para escuelas de 0-3 años. En primer lugar, hemos hablado con los responsables municipales y les hemos comunicado la decisión de la cancelación inmediata y que no se hará uso de los teatros. No hay ningún protocolo por su parte, pero nos han dicho que se trabaja en un inminente bando municipal. Hemos comunicado esta misma tarde la suspensión de las Jornadas en la propia Facultad, a los asistentes, y hemos avisado del aplazamiento (sin fecha) de las funciones previstas entre hoy y el día 23 a los centros educativos con los que se había acordado sus asistencias (28 centros, 1600 asistentes). Hemos procedido a informar a la tiquetera que deben empezar a devolver el dinero de las entradas adquiridas al público general. La venta había bajado alarmantemente en los últimos días. Aún no hemos hecho un balance de los gastos desembolsados y la quiebra de ingresos, pero este festival es débil, pues se apoya en un 75% en los ingresos de entradas.

13 de marzo 2020. Las compañías que proceden de Madrid y Aragón ya han recibido la noticia de que hemos aplazado el Festival. Quedaban flecos por resolver, como las invitaciones a medios de comunicación y a entidades sociales, que hemos resuelto hoy. Las partes implicadas han sido muy comprensivas, aunque seguimos con escasa información oficial. Ayer por la tarde la Junta decretó el cierre de los centros educativos. Hoy el Ayuntamiento ha publicado un bando que afecta a la apertura de los teatros (específicamente cierran los que íbamos a utilizar en el Festival).  Se añaden también unas recomendaciones a la sociedad civil, que incluiría sin duda la organización del Festival, así que la decisión tomada por la Asociación ha sido acertada. Comienza a suceder lo mismo en todo el Estado.

14 de marzo 2020.  Ayer se declaró el estado de alarma en todo el país. Se declara confinamiento. Todo queda en suspenso. Ha sido publicado en el BOE.

16 de marzo 2020. Las reuniones previstas del FEX[2], Festival de Música y Danza, previstas para esta semana han sido aplazadas pues el personal del Festival pasa a teletrabajar. Nosotros también hemos cerrado nuestra oficina y estamos trabajando desde casa. El Festival se presentó el 4 de marzo, no hace ni dos semanas. El director es nuevo, asumió el control el pasado 2 de enero y ha montado la programación en poco más de dos meses, aunque la parte que nosotros producimos (el FEX, Festival Extensión) prácticamente no ha sufrido modificaciones sobre el borrador que trabajamos desde otoño pasado.

19 de marzo 2020. Han seleccionado unos de nuestros conciertos para otoño en el programa Abecedaria de la Consejería de Cultura, para centros educativos.

20 de marzo 2020. El programa Caja de Música[3], que teníamos convocado con 80 centros escolares y 30 funciones que debía tener lugar en el mes de mayo, ha sido aplazado a otoño tras una conversación que hemos mantenido con el organizador. Supone una situación grave para la empresa.

23 de marzo 2020. Seguimos trabajando en la programación del FEX, sobre todo por conversaciones telefónicas, chats de WhatsApp, pues todos trabajamos en casa y en la confianza de que en poco tiempo termine el confinamiento. Algunos compañeros tienen problemas de conectividad y trabajamos en grupo a ratos.

24 de marzo 2020. Las instituciones responsables de los espacios donde realizaremos las diversas funciones del FEX no suelen estar disponibles. Es difícil programar a distancia un volumen tan grande funciones (casi cincuenta), y además, es más complejo si no podemos visitar los espacios donde pensamos hacer las funciones (más de veinte). Aunque la mayoría los conozcamos de anteriores ediciones hay muchos que son nuevas propuestas.

25 de marzo. El Festival de Granada no estudia por el momento un ‘plan b’, en todo caso se daría un aplazamiento de fechas si el proceso de producción se constriñe y si la situación sigue en confinamiento. Tan sólo se han aplazado las fechas previstas de apertura de taquillas e inicio de venta por Internet. Al FEX, dado su carácter gratuito, no nos afecta este retraso, pero como extensión del Festival, dependemos del calendario del Festival.

27 de marzo 2020. Nos ha llegado un formulario de la Junta de Andalucía (Agencia Andaluza de Instituciones culturales) para valorar las pérdidas que hasta el momento se han producido. Estamos a la espera de que sean publicadas las ayudas anuales de las distintas administraciones y ver si hay aspectos específicos relacionados con la situación. 28 de marzo 2020. Varios festivales cercanos ya han anunciado su suspensión o aplazamiento. Transitamos de un lugar conocido a un lugar desconocido.

1 de abril 2020. Mi compañero Antonio y yo empezamos a pensar en alternativas por si el FEX debe celebrarse en confinamiento. Debemos tener planes alternativos, al menos esbozados.

2 de abril 2020. Algunas de las propuestas artísticas internacionales que programamos en el FEX se coordinan con su presencia en otros festivales, en otros lugares de España, y así aprovechamos gira. Esos festivales, empiezan a suspenderse y nos afectará a la presencia de grupos internacionales.

3 de abril 2020. Las instituciones presentes en el Consejo Rector del Festival esperan que la edición de este año se celebre en las fechas previstas, aunque haya que hacer algunos ajustes, e incluso aunque deba cancelarse alguna actuación.

5 de abril 2020. Alguna de las propuestas del FEX, las que se trabajan con centros educativos, como los conservatorios superiores, el de danza y el de música, se encuentran actualmente paradas, pendiente de la reapertura de los centros. Cada profesor continúa desde sus casas, dan clases como pueden. Algunos hasta dan clases prácticas en directo.

7 de abril 2020. Vamos a darle un impulso a la programación del FEX que se programa en provincia. Se hace en coordinación con la Diputación Provincial y necesitamos un mayor margen de tiempo para programar, así que no podemos postergarlo.

15 de abril 2020. Muchas dudas entre otros festivales de verano, se han anunciado varias suspensiones y aplazamientos. En nuestro caso empieza a rumorearse un aplazamiento a septiembre, pero no hay una decisión tomada, es solo eso: un rumor.

Teatros vacíos

17 de abril 2020. La Junta de Andalucía ha publicado una ayuda para autónomos y mutualistas. En nuestro caso, seguimos trabajando así que no debemos acogernos a la medida, pero tampoco podríamos, pues estamos excluidos del listado de profesiones.

20 de abril 2020. No poder salir dificulta que podamos justificar algunas ayudas públicas recibidas, pues todas las facturas originales están almacenadas en la oficina. Los plazos administrativos están suspendidos, pero la Junta de Andalucía ha hecho el ingreso de las ayudas de 2018 y 2019 y prefieren recibir la justificación cuanto antes.

21 de abril 20202. El Consejo Rector del Festival se reunirá el 5 de mayo y tomará una decisión. Se barajan las opciones de comenzar la edición el 1 o el 9 de julio (estaba prevista para el 19 de junio) y quizá hacer una edición más corta, recuperando lo que se pueda. Todo son hipótesis.

23 de abril 2020. Convocan a la empresa para una reunión de agentes culturales con la Diputación de Granada. Ha sido por videoconferencia, plantearán un plan de apoyo. Todos los presentes hemos insistido en que los presupuestos deben mantenerse sea cual sea la situación y ejecutarlos en beneficio del sector.

27 de abril 2020. Quizá debemos valorar que otros programas, como Caja de Música, pasen a un formato online. Implicaría un mayor uso de medios, pero posiblemente sea la manera de actualizarnos a una nueva situación en la que no sabemos qué será mañana.

28 de abril 2020. El Ayuntamiento de Granada nos ha convocado a una reunión online para tratar sobre los distintos festivales de la ciudad. Estamos implicados en algunos de ellos, pero creemos conveniente que asistan las entidades organizadoras, los directores, más que nosotros, que solo somos una empresa contratada. Así hemos informado a TIf y Hocus Pocus[1]. 29 de abril. Se han publicado las fases de desescalada. Calculamos que a mediados de junio podría haber flexibilización de la movilidad general y los aforos al 50% ―en todos los casos el público debe estar sentado―.


[1] El Festival Internacional Mágico de Granada es organizado por la Asociación Hocus Pocus Group y cumple en 2020 su 19ª edición. Se celebra a finales de noviembre y se dirige a público general, aunque incluye además actividades específicas para el sector profesional del ilusionismo. Consta de una media de 10 funciones anuales.

3 de mayo 2020. Hacemos conjeturas sobre qué puede pasar con el Festival de Granada: puede hacerse en julio, con formaciones nacionales, con menor ingreso por la reducción de aforo, pero mostrando gran compromiso con la ciudad y el simbolismo que supone arrancar. O aplazar, ver si la pandemia se despeja, contar con formaciones internacionales, mayor aforo, mayor ingreso, pero con el riesgo de un segundo brote que lo aplace indefinidamente.

4 de mayo 2020. Estamos dándole vueltas al tema de los aforos, el criterio de 1,5 m de separación no nos cuadra con el del 30% del aforo que se estipula en la normativa. Es importante para la recuperación del TIF y para prever qué aforo podrá tener en noviembre el Hocus Pocus. Importante también para recuperar Caja de Música en otoño.

5 de mayo 2020. «FASE III. Las actividades con 1/3 de aforo en Fase II podrán pasar a 1/2 de aforo en esta fase; salas de artes escénicas y musicales con una limitación de aforo de 1/3; actos y espectáculos culturales de menos de 80 personas en lugares cerrados (1/3 de aforo); plazas, recintos e instalaciones taurinas con una limitación de aforo que garantice una persona por cada 9 m2; actos y espectáculos culturales, parques temáticos y de ocio al aire libre de menos de 800 personas (siempre y cuando sea sentado y manteniendo la distancia necesaria); turismo activo y de naturaleza; playas, en condiciones de seguridad y distanciamiento». Es decir, en una iglesia, se admitirá un 50 %, pero si hacemos un concierto en la misma iglesia, sería un 30% del aforo. Hay mucho que afinar todavía.

6 de mayo 2020. Nos comunica la Dirección que se aplaza el inicio del Festival de Granada al 9 de julio, hay que reajustar todo el cuadro de programación. Debemos contar, para asegurarnos, solo con formaciones nacionales y reducir el número de espacios. Además, debemos contemplar la posibilidad de que los aforos se vean reducidos. En el caso de los compañeros que trabajan la programación general, la de venta, deben tomar esas decisiones cuanto antes pues afecta al número de entradas que se ponen disponibles al público. Como nuestra sección, el FEX, es de asistencia gratuita tenemos algo más de margen para ir adaptando los aforos y estudiar cómo colocar las sillas.

7 de mayo 2020. Granada no pasará a Fase I el próximo lunes. Pueden postergarse más los plazos de arranque. De todas maneras, hay una lectura positiva: podemos conocer con antelación qué hacen otras provincias en fases más avanzadas.

Calles vacías

8 de mayo 2020. Estamos valorando seriamente que todas las funciones gratuitas se hagan en espacios cerrados, patios, parques, donde podamos controlar el aforo y el acceso del público. Estamos desechando la idea de trabajar en calles y plazas abiertas.

15 de mayo 2020. Días muy intensos, hay que modificar toda la programación. Hay que trabajar en las distancias de las butacas, en los procesos de desinfección, en la innovación señalética.

21 de mayo 2020. El Festival de Granada se inaugurará con un concierto en la Catedral, en homenaje a los sanitarios y cuya taquilla corresponderá a oenegés. Se valora que sea el ‘Réquiem’ de Mozart con la Orquesta Ciudad de Granada y su Coro. Posiblemente para esta actuación se mantenga la fecha inicial prevista del 26 de junio, y retomaríamos el grueso de la programación a partir del 9 de julio. El equipo de dirección tiene que rehacer, como nosotros, la programación general, con todos los inconvenientes de reducir los aforos y contar solo con solistas y formaciones nacionales (o residentes en España, claro), para asegurar los desplazamientos. La dirección hizo un festival en dos meses y ahora tiene que rehacer otro en 15 días.

23 de mayo 2020. Cierta inquietud, responsabilidad, vértigo. Parece ser que somos el primer gran festival que va a anunciar que sale adelante. 28 de mayo 2020. Se ha presentado la nueva edición del Festival. Comienza el 26 de junio, habrá un intervalo de actuaciones en streaming y sin público y luego, inicio de las funciones y conciertos presenciales a partir del 9 de julio. La fecha de inicio del FEX será también el 9 de julio. Terminaremos el 26 de julio.

1 de junio 2020. Tomamos notas, entresacamos detalles de cómo se está experimentando en otros sitios: alfombrillas para desinfección de calzado, medidores de temperatura, dispensadores de gel, cartelería recomendando mascarillas, marcas para guardar las distancias, personal con guantes y pantallas, desinfección entre grupo de clientes y grupo de clientes…

2 de junio 2020. Con los compañeros de producción de la programación general, visitamos la Catedral de Granada, donde se va a hacer el concierto inaugural. La Orquesta Ciudad de Granada necesita al menos unos 15×15 metros para ubicar a 35 músicos, para mantener las distancias de seguridad. Además, el coro deberá ubicarse en los laterales, no detrás, pues ocuparían demasiado espacio. La Catedral es uno de los espacios cerrados con mayor capacidad de la ciudad. Sus cerca de 1200 localidades pueden quedar reducidas a 500 o 600. Se ha decidido reforzar las zonas de menor visibilidad con unas pantallas bastante grandes, esas zonas tendrán un precio reducido. Hemos aprovechado para consultar con los asesores de seguridad del Festival algunos aspectos sobre acceso de público, señalética, etc. Hay que cambiar muchos modos de trabajo.

4 de junio 2020. Hemos elaborado un protocolo de acceso para los conciertos gratuitos muy detallado. Hay circunstancias importantes: en tanto el público hace cola no podemos controlar el distanciamiento en la calle (solo una parte de la cola de acceso que señalizaremos con tensabarreras); entre pases debe desinfectarse toda la zona de público; debemos asignar a cada persona un asiento para cumplir con la butaca preasignada, si se cambiase una persona de silla debemos inutilizar esa silla, pues estará ‘contaminada’. Pondremos a disposición del público geles hidroalcohólicos. Son muchos detalles que hemos reflejado en el protocolo.

Calles vacías

7 de junio 2020. Hoy hemos estudiado el espacio adonde trasladaremos una de las actividades que estaba prevista en calle, será un complejo deportivo: vamos a contar con toda la grada al aire libre, la grada de la pista de 100 metros. En esos 100 metros lineales podremos acomodar al mismo número de público que antes ubicábamos en 100 metros cuadrados. Es muy indicativo.

9 de junio 2020. El acceso a los conciertos gratuitos del FEX se hará en grupos de 10 personas y se les indicará todas las normas de viva voz, aunque esas normas las tengamos a la vista del público impresas y expuestas tanto fuera como dentro del recinto. De esa manera esperamos conseguir la distancia de seguridad en los accesos. Las sillas las colocaremos a 1,5 mts de cruz a cruz y las filas ‘en espiga’. En la distancia entre filas podemos mantener un metro, pues al estar las sillas en diagonal se alcanzará la distancia de 1,5 mts. No harán falta muchos pasillos pues va a haber mucho espacio entre sillas. No ubicaremos sillas por grupos familiares pues desconocemos a priori en qué volumen y disposición de grupos familiares acudirá el público. En casi todos los casos colocamos nosotros mismos el patio de butacas. Si el espacio cuenta con bancos (sucede en las iglesias), o gradas (espacios deportivos) tenemos que señalar qué lugares pueden ser ocupados y cuáles no, manteniendo esa distancia prevista, o en todo caso ubicando al público ‘en damero’. Como hacemos actividades del FEX en tantos espacios debemos aplicar el protocolo a recintos muy diversos. Se han eliminado los programas de mano impresos, colocaremos códigos qr en el recinto para que el público pueda descargarse el programa de concierto, o bien fotografiarlo.

12 de junio 2020. Estamos programando la extensión en los municipios de la provincia, hay diversidad de criterios en cada cual, así que tendremos que hacer un documento único donde dar las indicaciones específicas del protocolo y que incluyan la normativa publicada que afecta al caso. Algún caso se va a hacer la actividad al aire libre, en plazas. En los municipios la población es menor y contamos con la colaboración de cada corporación municipal, que puede responsabilizarse totalmente de la ejecución del plan.

13 de junio 2020. El INAEM ha publicado una guía, pero nos falta mayor especificidad.

18 de junio 2020. Estamos preparando las ayudas de la Junta de Andalucía a festivales (para Hocus Pocus) y hemos incorporado, desde ya, actividades online, por si acaso no son viables las funciones en vivo.

19 de junio 2020. Hoy hemos celebrado la reunión del equipo de producción (todos, los responsables de programación general y nosotros, del FEX) con la empresa que ha elaborado el plan de contingencias. El protocolo de acceso que hemos diseñado cumple las exigencias. Vamos a uniformar la señalética para todas las funciones del Festival y tenemos que reforzar la presencia de controladores y de guardas jurados y auxiliares. Además, en nuestro caso, dada la gratuidad, hemos sustituido el sistema de entrega de tiquets al público que hace cola (para controlar el aforo) por otro sistema que no implica entregar ‘papel’ (introducir al público por grupos).

21 junio de 2020. Fin del estado de alarma.

Catedral de Granada

24 de junio 2020. Avanzamos en las innovaciones de protocolos sobre todo en el encaje de las desinfecciones. El aparato de desinfección hace ruido, así que no será compatible su uso con la prueba acústica: el patio de sillas debe quedar desinfectado antes de la prueba. Aunque no está en la normativa autonómica, vamos a exigir el uso de mascarilla en cualquier caso.

26 de junio 2020. Gran experiencia volver a los conciertos. Ha funcionado todo perfectamente, si bien cabe hacer algunas reflexiones sobre el acceso y la inclusión de las pantallas, que creemos pueden ser muy interesantes. Muy impactante ver al coro cantando el Réquiem con mascarillas negras. Para gran parte del público que, ubicada en las naves laterales, tenía la visibilidad muy reducida hemos colocado unas pantallas gigantes. Había dos conciertos: el sonoro era exactamente igual; pero en cuanto a la mirada, había uno de mirada libre, que podía mirar al violinista, al percusionista, al coro, las manos del director, el altar, indiferentemente; y otro, el de la pantalla, que seguía la mirada del realizador de la televisión (ha sido retransmitido por Canal Sur), que indicaba qué ver en cada momento y lo proyectaba en las pantallas gigantes. Hay que resolver esa sensación de mirada libre para que, el público desde su propia casa, pueda tener esa sensación de mirar a donde quiera, no a donde marca un realizador. La mirada del audiovisual está dirigida, la mirada en las artes escénicas en vivo, es libre. Quizá este modelo, que ha aunado la visión en directo y una visión a través de pantalla, nos esté señalando un camino de soluciones futuras.

27 de junio 2020. Nos planteamos si debemos organizar los horarios de personal agrupando a controladores y técnicos por turnos, ya que si alguno cae enfermo imposibilitaría el trabajo del resto de compañeros pues deberían cumplir cuarentena. Hemos insistido en que los trabajadores deben seguir las indicaciones del plan de contingencia y mantendremos una reunión específica para tratar este tema el día 2 de julio por videoconferencia.

28 de junio 2020. Llego a Almagro después de un viaje desde Granada. Es una visita de trabajo y aprovecho para hacer turismo. Vamos a ver el Corral de Comedias del siglo XVII. Van a recuperar su programación, pero con un aplazamiento, del 14 al 26 de julio, prácticamente las mismas fechas que el FEX.  Hace 300 años el público se apelotonaba separados por sexos y por clases sociales. Los hombres jóvenes, en el patio de mosqueteros, de pie, y a veces allí mismo hacían sus necesidades. Ahora, han dispuesto las sillas con 2 metros de distancia, cada silla ocupa aproximadamente de 4 a 5 metros cuadrados: 20 sillas en toda la planta baja. Imagino este viaje en el tiempo: de la muchedumbre a la asepsia. El Museo Nacional del Teatro aún no ha abierto sus puertas, parece que los museos, aunque estemos ya en una nueva normalidad, no han alcanzado ninguna normalidad. La ciudad está casi vacía, como si hubiese padecido una guerra que no se ve. Casi todo está cerrado. 30 de junio 2020. Como en el caso de esta pandemia, siempre ha habido normativas, motivadas por razones de salubridad, de seguridad, que han cambiado los modos de vida y convivencia. Pienso en los cristales que, cuando era niño, separaban al cajero del banco, al dependiente de correos; pienso en la prohibición de escupir al suelo: hoy en día esta actitud está proscrita por costumbre insalubre; pienso en cómo viajábamos amontonados en los buses de los 80 y cómo nos amontonábamos en los bares, pues no existían normas de limitación de aforos. Pienso en la limitación de fumar que ha librado a tantos espacios de malos humos. Pienso en aquella desurbanización de los barrios, en la desregulación que había en las terrazas y en la ocupación del suelo público, en cuando se podía volar con líquidos en el equipaje de mano, en cuando no existían los horarios de cierre, cuando no había arcos de seguridad. Otra más: hasta mediados de los noventa el condón era considerado, sobre todo, un medio anticonceptivo cuyo fin era evitar embarazos no deseados; hoy en día, además, es un medio de protección higiénica y profiláctico cuyo fin es prevenir enfermedades y evitar pandemias.

Patio de comedias de Almagro

2 de julio 2020. Una de las consecuencias es que aumentan las explicaciones: la formación que hay que dar a los trabajadores, aumenta el número de carteles (y contenido) que exponen las normas al público. Es necesario incorporar nuevos modos de comunicación.

3 de julio 2020. El Festival prosigue con unas emisiones en streaming en diversos espacios muy singulares de Granada. Una nueva experiencia. El resultado está siendo muy positivo, aunque hay mucho ‘ruido’ social, muchas noticias fijadas en el tema de la pandemia, lógico, que además ocupa las conversaciones de la gente. El fútbol volvió, pero con unos horarios descoyuntados. No hay rutinas.

9 de julio 2020. Hemos arrancado, todo funciona correctamente. Quizá en los casos en que la distancia entre la puerta de acceso y el patio de butacas es muy larga tendremos que hacer un sistema de relevos, de manera que los grupos de público asistentes que van accediendo sean conducidos por un controlador en cada tramo. De esa manera podemos aligerar el acceso.

12 de julio 2020. Prevemos menos asistencia. El año pasado se superaron los 27.000 asistentes, solo en el FEX. Este año no creemos que podamos superar los 6.000, aunque sean actividades gratuitas. Hay varias razones a priori que consideramos: el aforo que ofrecemos va a ser mucho menor al no tener actividades multitudinarias en calle. El FEX comienza habitualmente en junio y la afluencia suele decaer en julio porque muchos granadinos se van de vacaciones, se trasladan a la Costa; este año empezamos en plena época de vacaciones. No hay turismo en la ciudad, el tanto por ciento de visitantes en el público era en otras ediciones importante, sobre todo en las callejeras. Es muy difícil hacerse un hueco en la información y llegar al público. Echamos de menos una franja de edad de público, la superior a 70 años, muy probablemente se queda en casa. Hay menor contacto social y menos boca-oreja. Nuestro concepto de comunicación se basaba en el papel y medios tradicionales, tendremos que empezar a basarnos, en un mayor tanto por ciento, en redes sociales.

11 de julio 2020. Ciertos asistentes no asimilan lavarse las manos con gel hidroalcohólico y andar a la vez. Se paran para desinfectarse las manos junto a la mesa donde está el gel y retrasan el acceso: hay que llevar el gel al público, no el público al gel.

13 de julio 2020. Llevamos varios días en la empresa trabajando un proyecto para presentarlo a un concurso público de gestión de los servicios culturales del patronato de la Alhambra y el Generalife. Hemos incorporado varios contextos en que se pueden desarrollar las actividades: contexto de Normalidad; contexto de Nueva Normalidad, con restricción de movilidad; y un contexto de Confinamiento. Cada una de las actividades ha sido concebida y estudiada en cada uno de esos contextos, señalando cuáles son más viables en cada uno de ellos. Hemos incorporado el sistema de streaming la viabilidad online como criterios de valor.

14 de julio 2020. La Junta de Andalucía ha impuesto la obligatoriedad de mascarilla. En nuestro caso la exigimos desde el inicio y el público lo comprendió perfectamente. Fue una buena medida. El personal siente a veces que es la policía de la mascarilla, pero es cierto que hasta el momento solo hemos tenido dos incidentes; hasta el momento, 2 negacionistas entre 2.000 asistentes.

19 de julio 2020. En el patio del Ayuntamiento de Granada ha sido la policía la que nos ha dado las indicaciones de cómo colocar las sillas; ha habido alguna discrepancia de interpretación de la norma, sin mayor consecuencia, estamos aprendiendo todos. Posiblemente la contradicción entre las distancias y los tantos por ciento de aforo, no son resueltos por la norma porque no puede descender a tanto detalle.

Patio de los Mármoles del Hospital Real (Granada)

20 de julio 2020. Funciones en el patio del Palacio de los Córdova, con la Alhambra y el Generalife al fondo, tarde apacible de verano. La compañía hace un hermoso juego de cometas y danza. El público ocupa sus sillas, separadas las unas de las otras, las han ocupado con calma y distancia, las mascarillas puestas, pero están cómodos. Me cuesta trabajo imaginar cómo lo hacíamos antes con unas sillas junto a otras. Al final, los bailarines lanzan un polvo al aire, parece una metáfora del virus aerosolizado.

21 de julio 2020. En Cataluña se dice que van a cerrar los teatros y los cines. Por lo que tenemos entendido, son las actividades donde menos riesgo hay de contagio. En el teatro y el cine el público ni vocifera, ni habla, ni abre la boca. Si todo se desinfecta correctamente y se mantienen las distancias y la mascarilla, difícilmente puede darse un brote en estas actividades. ¿Los bares seguirán abiertos? ¿Las playas? La Administración sigue confundiendo cultura con ocio, cultura con entretenimiento. Siguen mezclando discotecas, fiestas con obras de teatro y conciertos de música. La perfecta combinación de la salud y la educación se da en la cultura: un teatro es la mezcla entre un colegio y un hospital. Es hora de que se separe definitivamente una rave de un concierto de Mozart.

22 de julio 2020. Por error se ha modificado la colocación de sillas de uno de los patios y hemos tenido que cambiarla. Hay que mantener una separación de 4 metros entre los músicos y el público. Nos hemos alarmado, son cosas de esta nueva normalidad.

23 de julio 2020. Los agradecimientos del público a nuestro personal por el cumplimiento de su tarea son constantes. También de las compañías.

24 de julio 2020. El protocolo ha trascendido y nos lo han pedido algunas instituciones para que les expliquemos cómo funciona y cómo implementarlo. La nueva normalidad también nos ha traído una nueva salubridad y una nueva comodidad, al menos en este sector. Nos queda la lucha de cómo hacer rentables las producciones con unos aforos minorados. En tanto se tratan de actividades financiadas esencialmente con aportación pública, con tantos por ciento bajos de la dependencia de entradas, podrán mantenerse, pero en el caso de aquellas producciones que dependan del ingreso de entradas, hay que estudiar nuevas vías de producción.

27 de julio 2020. Nos reunimos todo el equipo para evaluar la gestión. La satisfacción es general. Pero ojalá podamos retomar las antiguas costumbres. Por casualidad, en una tertulia de periodistas televisiva, donde tanto discuten, uno de los contertulios ha puesto como ejemplo de gestión el Festival de Granada por su eficacia en aplicar la norma y en llevar a cabo 76 actividades y 21.000 asistentes en poco más de dos semanas. No tenemos noticia de que haya habido ni un solo caso de contagio.

29 de julio 2020. Vamos a solicitar unas ayudas a la Junta de Andalucía que permita a la empresa poder ofrecer a nuestros clientes trazar desde la concepción del proyecto la viabilidad de las actividades en tres contextos sociales distintos: Normalidad, Nueva Normalidad y Confinamiento, de manera que las Artes Escénicas puedan ser viables en cualquiera de los contextos sociales. El proyecto consiste en la adquisición de hardware y software que permita el streaming y la vía online, incluido el concepto de ‘hemipresencialidad’, es decir, que converjan en una misma actuación público en vivo y público online. 30 de julio 2020. Han sido convocadas las ayudas de INAEM a festivales. Hemos presentado las solicitudes para TIF y Hocus Pocus. Hemos incorporado el concepto de triple contexto.

Palacio de los Córdova (Granada)

Nos adentramos en un mundo desconocido. Ante los mundos desconocidos aflora el miedo, el desconcierto, la osadía y la prudencia. Hemos vivido los últimos meses en una sensación de aplazamiento, todo pospuesto a la conquista de una vacuna, pero no podemos seguir varados en el bucle de la eterna búsqueda de la eterna vacuna. Las coordenadas del mundo han cambiado y debemos cambiar con ellas para que el show continúe.

Cualquier proyecto cultural de artes escénicas deberá llevar en su génesis las nuevas coordenadas del mundo. Esas coordenadas evocan un circo de tres pistas, tres contextos sociales distintos: un mundo donde se haya retornado a la Normalidad, ya sea por una vacuna infalible o por una situación inter-pandemias; un mundo donde se dan las limitaciones de las nuevas coordenadas de seguridad y prevención que han denominado ‘Nueva’ Normalidad; y un mundo confinado. Todo proyecto cultural es un proyecto a medio plazo con vocación de plazo largo, de esta manera, la visión de ejecutarse en el modo de cualquiera de los tres posibles escenarios se hace imprescindible. Desde el momento de la concepción hasta el momento de la ejecución pueden pasar meses (a veces años) y el mundo cambia, así que es inevitable diseñar conforme a diversas opciones de futuro.

Para definir el concepto resbaladizo de proyecto cultural de artes escénicas, hagamos un ejercicio de imaginación: si trazamos un imaginario eje de abscisas, en la base de ‘Y’ colocaremos aquellos proyectos que se acercan a la definición de ‘cultura’ dada por la UNESCO en su Declaración de México de 1982[1] y en su parte superior aquellos que más se alejan, pues son tanto menos culturales cuanto más se incluyen en la industria del entretenimiento ―esencial también, pero ajeno al caso―. En el eje ‘X’ colocaríamos junto a la base aquellas actividades ejecutadas por el sector profesional, ya sean personas físicas o jurídicas, quienes cumplen las exigencias de la Hacienda Pública y las normativas laborales, es decir, las prácticas profesionales de la cultura. Más alejada de la base, en esa abscisa ‘X’ encontraremos los proyectos culturales ejecutados por el sector aficionado ―también esencial, pero adyacente al caso―.

Los proyectos a los que hacemos referencia se encuentran en ese imaginario cuadrante donde interseccionan los proyectos culturales que cuadran con la Declaración de la UNESCO y que son ejecutados por profesionales. En este ámbito encontramos las artes en vivo, las que se interpretan ante público, las que se consumen en convivencia, casi litúrgica, en un entorno compartido por los espectadores con los artistas y técnicos productores, en una situación que es siempre irrepetible.

Ese es el cuadrante ―que históricamente ha sido sustentado por mecenas y cuyo encaje en el mercado de consumo y en el aumento de la productividad es difícil― que se mantiene con el sostén de la Administración y, en menor proporción, por el apoyo del público (que compra sus entradas, que opina, aplaude u olvida) y el muy relativo soporte del sector privado a través del patrocinio, siempre más proclive a apoyar la industria del entretenimiento o el deporte. Todas las fuentes son imprescindibles: solo la industria del entretenimiento puede mantenerse con la fuente del consumo privado. Ese, pues, es el cuadrante al cual nos referimos y que mayor riesgo corre en un mundo in-COVID, pos-COVID, o inter-pandemias. La cultura y las artes escénicas, como los parques públicos, no se financian con la venta de entradas, ni se espera un rendimiento económico inmediato: no se lo exigimos a la sombra de un árbol. Sin el apoyo de la Administración, de la res pública, no hay parques ni hay cultura. A lo sumo, quedará jungla, lo salvaje.

El mundo laboral de la producción cultural no incluye solo a artistas, músicos, actrices, actores, bailarines, directoras o coreógrafos, sino que cuenta con iluminadores y sonidistas, personal de taquilla y atención al público, controladores, personal de limpieza, oficinistas, administrativos, gestores, periodistas, analistas, gerentes, comerciales, editores, managers de redes… Un magma laboral interrelacionado y que se encuentra en crisis desde hace mucho tiempo. Es un ámbito que sufre la enfermedad de costes de Baumol ―aumento de los salarios en trabajos que no han experimentado un aumento de la productividad laboral―, ajeno a la reproducción en serie, a la tecnificación y a la deslocalización. Ajeno al progreso del capital.

Aun así, el diseño de proyectos culturales ha cambiado y evolucionado, tal y como lo hace la sociedad. Por ejemplo, los espacios escénicos no son los mismos que hace siglos: cuando visitamos un antiguo teatro podemos apreciar el progreso en su diseño hasta la actualidad. Donde había asientos de piedra hay hoy mullidos y aterciopelados asientos; donde el público se agolpaba, de pie, hoy está ordenado, una persona, una butaca; donde las necesidades se hacían junto al escenario, hoy existen servicios limpios y amplios; donde el espectador vivía entre sudor propio y ajeno, hoy disfruta de climatización… Se imponen telones cortafuegos, distancias en los pasillos, salidas de emergencia.  La vida avanza. Quizá las costumbres de ayer mismo, esas butacas puestas unas al lado de las otras, con espectadores desconocidos entre sí ocupando un mismo reposabrazos, con personas pasando por delante de otros espectadores, arrimando involuntariamente el cuerpo, colocando las posaderas a la altura de los ojos para entrar y salir de una fila, nos parezcan mañana insanas y extrañas costumbres del pasado. Esta pandemia ha impuesto la separación de las butacas, como si todos los espectadores hubiesen mejorado sus condiciones de confort, con mayor espacio físico a su alrededor fruto de la necesidad de distanciamiento. Pensar en un rediseño y ampliación de los patios de butacas (que conllevaría repensar las acústicas, la visión de los escenarios) no es, pues, algo nuevo, ni es nuevo que sea la salubridad el motor del cambio.

En este contexto de pandemia, el sector de la producción cultural de las artes escénicas tiene poco referentes: los eventos deportivos alcanzan aforos muy superiores y su eco económico resuena en los medios; la industria del entretenimiento cuenta con un poder económico que supera con creces los empeños culturales; la hostelería y el comercio no es comparable: en las artes escénicas el público, generalmente, está quieto, no habla, no vocifera (como sí sucede en la industria del entretenimiento, de los macro conciertos): el espectador puede disfrutar en solitario de la función teatral, de una sinfonía, de la escucha en directo de un concierto de jazz. La ventilación, higiene, limpieza y desinfección de los espacios, el uso de mascarilla y gel hidroalcohólico, la compatibilidad del distanciamiento y la reducción del aforo, la observación de los planes laborales y de contingencia, parece que deberían ser elementos suficientes para la seguridad del sector ante la pandemia actual.

El presente y futuro inmediato de tres escenarios, de tres contextos, obliga a repensar más allá, reinventar el proyecto cultural de las artes escénicas. A corto plazo, en el contexto de Nueva Normalidad hay un importante impacto de reducción de aforos que debe mitigarse con la emisión en directo, la ampliación de la base de espectadores a través del ‘streaming’. Hay que investigar en las sensaciones del espectador casero ofrecerle un producto que no sea solamente televisivo, sino acercarle a la sensación de lo vivo e irrepetible, la convivencia en directo con otros espectadores, con artistas y con técnicos, un dominio de ‘libre sensación’. Cuando un usuario acude a una función en vivo de artes escénicas goza, como gran diferencia respecto al disfrute online tradicional, de su libertad de visión: puede mirar adonde quiera cuando quiera, a una parte de la escena, al techo si quiere, puede fijarse en un solo aspecto de la escenografía… En la producción online tradicional el usuario tiene la sensación de asistir a una producción audiovisual, pues la actividad está mediatizada por el ojo del realizador. Sin embargo, si en el propio patio de butacas se ubican cámaras que sean controladas por el usuario desde su hogar, el usuario online se convierte en controlador de su propia mirada y adquiere de esta manera una ‘libre sensación’. Estas cámaras pueden ubicarse en los asientos que quedan inutilizados por el distanciamiento social.

Precisa para el contexto de Nueva Normalidad será la ‘hemipresencialidad’: la estamos experimentando continua y recientemente. Hay ya actividades que compatibilizan público online y público en vivo en una misma función. Hay reuniones donde personas, unas sentadas junto a otras, comparten ideas con otras personas a través de videoconferencia. Vemos también cómo en televisión y en eventos deportivos se ha incorporado la idea del ‘público-plasma’, un público en su casa, reproducida su imagen en las gradas, que forma parte del espectáculo, pues no hay espectáculo sin espectadores.

Los proveedores de venta de entradas deberán actualizar sus sistemas para poder vender por grupos familiares y que sea aprovechable el limitado aforo permitido. Hay un planteamiento de 17 normativas diferentes al respecto en el país, una por Comunidad Autónoma, y la especificidad de espacios y circunstancias es exigua. Estos sistemas de venta de entradas deben crear un concepto nacional ante una atomización de normativas. A priori, el promotor desconoce cómo comprará el público, en qué grupos de convivientes, en qué número y en qué volumen. De tal manera, no puede diseñar un patio de butacas a priori, sino que el patio, como un ser vivo, irá tomando forma conforme los grupos de convivientes adquieren los grupos de entradas. Es necesario un apoyo de los conceptos logísticos que permitan aprovechar los aforos hasta el máximo legal permitido.

El papel de la Administración será aún más primordial. Sabemos que (como en muchos otros sectores) la pandemia va a terminar con muchos negocios, compañías, proyectos, pero debe mantenerse y protegerse un mínimo entorno cultural sano y productivo. La recuperación de este sector, delicado por sus características duales de creación y negocio, es difícil. No debe quedar al albur de los gigantes del entretenimiento, que terminarían por uniformar, hacia el discurso único.

A medio plazo quizá hay que repensar el diseño de los espacios escénicos, lo que conllevará repensar las producciones. Quizá los escenarios circulares puedan aprovechar mejor los aforos; quizá la duración sea una variable que contemplar, que reduzca tiempos de trabajo (salarios) y, mantenga el precio, aumentando la rentabilidad. Quizá haya que incluir elementos tecnológicos en escena que reduzcan costes salariales, es decir, cierta y limitada robotización de la representación. Son cuestiones que condicionarán la creación inmediata. Quizá haya que pensar en ‘otros’ espacios, en espacios de aforos más verticales; en una actualización, como en los autocines, como ‘parking-concert’, que permita la asistencia en grupos-burbuja o haga compatible la asistencia en vehículo y la asistencia en butaca; pensar en espacios donde el público se mueva, ‘pase’ a través de distintos boxes en grupos reducidos para ver el total de la representación. Todo es conjetura y ‘cultura-ficción’.

La batalla va a estar en los aforos, cumplir los distanciamientos, a los que quizá cada vez nos acostumbremos más y el público termine por exigir. Mayor comodidad, mayor salubridad, mayor precio, parece el axioma. La salubridad para todos, es un concepto poco productivo. Sí lo es la exclusivista comodidad para unos pocos, el signo de la distinción: los asientos de primera clase donde poder estirar las piernas son más caros; las habitaciones para un solo enfermo cuestan dinero; el palco privado, la autopista, la atención privilegiada por parte de un médico tiene un coste. Estamos camino de una ‘primera clase’, de la comodidad, de la salubridad. Superada la pandemia los defensores de los antiguos conceptos exigirán volver al uso intensivo del espacio. Pero ¿no es más cómodo así? Hace unos meses el mundo era de una manera, atravesamos ahora un rumbo hacia lo desconocido. Nos salva que cada día conocemos algo más y trazamos ese futuro inmediato conforme a la experiencia del pasado inmediato, paso a paso. Tiene mucho que ver con el futuro y con el pasado, como si el presente no existiese, ese espacio temporal de la reflexión. Una reflexión y un ingenio que ahora hacen más falta que nunca.


[1] (…) la cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. A través de ella discernimos los valores y efectuamos opciones. A través de ella el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones, y crea obras que lo trascienden.(Declaración de México, 1982, UNESCO)

Notas

Notas
1 TIFGranada es el Festival de Artes Escénicas para la infancia y la Familia que Open Cultura organiza para la Asociación Encompañía. Es un festival dirigido a centros escolares y familias que convoca a unos 2000 escolares y otro tanto de público general. Asisten compañías de toda España y alguna del extranjero. Tiene tres vertientes: una consiste en funciones escolares y funciones familiares, otra, en las Jornadas Internacionales de Educación y Artes Escénicas que se coorganizan con la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Granada y se dirige a profesorado en formación y profesionales del sector; y por último un ambicioso plan social.
2 El FEX es la extensión del Festival Internacional de Música y Danza de Granada y cumplió en 2020 su 15ª edición. El Festival es uno de los más veteranos de España, pues en 2021 cumplirá su 70ª edición. El Festival, organizativamente, cuenta con una programación general, de pago, que se realiza en emblemáticos lugares como el Generalife o el Palacio de Carlos V de la Alhambra; y el FEX, de carácter gratuito que se celebra en la capital y en pueblos de la provincia. La particularidad del FEX es que se desarrolla en recintos poco habituales, patios, iglesias, plazas (dependientes de diversas instituciones). Los aforos siempre han sido limitados, excepto en el caso de producciones que se hacen en calle. De esta manera, el FEX monta y desmonta todos los elementos técnicos (escenarios, equipos de sonido e iluminación, sillas, etc) prácticamente el mismo día. En 2019 el FEX realizó 60 funciones y conciertos en 21 días; en 2020, han sido 40, durante 18 días.
3 Se trata de un ciclo de música con incidencia didáctica dirigida sobre todo a grupos de público infantil a través de colaboración con centros educativos. Open Cultura lo produce para la Fundación Caja Rural Granada. En 2020 celebra su 15ª edición. Consta de una media de 30 actividades anuales. Las actividades de Caja de Música refuerzan la relación de los escolares con el mundo artístico y escénico a través de la asistencia al auditorio y al teatro.