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RIMADO DE CIUDAD: 30 AÑOS DESPUÉS

Los poemas de Luis García Montero, la fotografía de José Garrido y Javier Algarra, y la música de Magic y T.N.T. han tenido con el tiempo caminos muy diferentes. Olvidos.es abre la carpeta de aquella publicación, el Diario de Granada de la época y recupera fotografías de Javier Martín, para pasados 30 + 1 años recordar Rimado de Ciudad, una aventura gráfica, poética y musical que empezó y acabó en 1983, en la ciudad de Granada.

RIMADO DE CIUDAD

  • Poemas de LUIS GARCÍA MONTERO
  • Música de MAGIC y T.N.T.
  • Fotografías de JOSE GARRIDO Y JAVIER ALGARRA
  • Diseño de JUAN VIDA
  • Producción musical de FERNANDO MIRANDA
  • Ideado y dirigido por MARIANO MARESCA
  • Impreso en GRAFICAS SOLINIEVE S.A. – GRANADA
  • Producido y editado por el ECMO. AYUNTAMIENTO DE LA CIUDAD DE GRANADA
Granada, mayo de 1983


Fases de este proceso

987654321

5Los ochenta en soledad

LUIS GARCÍA MONTERO

(1983)


Pasos de un pasotilla son colgante
cuantos de tumbos pudo borrachera,
soportar altanera,
embaucar los bordillos, las espinas
de un corazón si dulce oscurecido,
artesano del humo, navegante
que ha perseguido el norte en sus esquinas.
Para liar de un golpe los desvelos
era del año el colocón florido
y ya sin luz y ciego y por el suelo
tambaleante dio su cuerpo roto
en poner a los lomos de una moto.
Conduce marcha, se estremece fiero
con la velocidad que tanto atreve
atropellando en breve
el miedo azul de un policía entero
antes que recibiera el duro impacto
del manillar inquieto del pasota
que con la frente rota
perdió su sangre sin perder el tacto.
Silencia la ciudad, la pasma grita
impresionada aún mientras tirita
otra vez el motor enfurecido
-pegaso en el que escapa presuroso-
ni el viento podrá frenar la huida
aunque bese los labios de su herida.
Más tarde, forajido,
para entregar los miembros al reposo,
con el sigilo propio que es del zorro,
atento ha de buscar algún camello
que dejará sin duda para ello
en calles de ciudad rastros de porro.
Y luego, ya contento,
escogerá la chorva enamorada
que nerviosa y feliz, capaz y alada,
ha de agitar corrida su tormento
en la parte trasera del asiento,
cuando colega ufano
le derrame su gozo por la mano.

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